El Terremoto del 4 de Febrero de 1,976.


16406460_245032765921739_913739296412191965_nAnécdota del Profesor Víctor Leonel Alvarado López

Hace 41 años, siendo las 3:00 de la madrugada, recuerdo que mi padre tenía que hacer un viaje a la capital (conduciendo un pick-up del señor Juan Chach qepd); salió tempranito de la casa pero al llegar al cementerio observó destellos luminosos en la cima del volcán… Por lo que se regresó corriendo y le gritó a mi madre (cuan presente lo tengo)
¡Blanqui…! ¡Blanqui… Levanta a los patojos el volcán va a hacer erupción… Levántense todos cabrones…!
Y allí todos adormitados vimos que la cúspide del volcán atitlán… Se encontraba bastante iluminada (haciendo comparación yo diría como una aurora boreal, serían como las 3:20 de la mañana y la oscuridad era bastante densa).
El nerviosismo de mis papás estaba bastante alterado… Nos hincó en el patio de la casa y toda la familia dirigidos por mi madre nos pusimos a rezar.
En esa condición tiritando del frío “allí nos agarró el terremoto” crujía la madera de nuestra antigua y avejentada casita, se cayeron tejas de un galerón que se encontraba al fondo, y ese movimiento ingrato no cesaba, los vecinos salieron corriendo de sus casas medio cubiertos con sus chamarras o con lo que a la mano pudieron encontrar, fueron momentos duros…

Pero mi padre lo que más temía era que el volcán verdaderamente comenzara a tirar lava, fuego, piedras o que… Pero no se dió nada de eso y el terremoto fue cediendo poco a poco… Después fueron réplicas constantes hasta el amanecer.
Por la gracia de dios, por acá no pasó a más que sustos, algunas casitas con daños mínimos, paredes de mampostería y bajareque derrumbadas y caminos obstruidos.
Nos dispusimos a escuchar noticias en un viejo radio y daban a conocer que la parte más afectada había sido la zona de Chimaltenango… El cariño de mi padre por su hermano (mi tio Jaime qepd) movió su preocupación y emprendió camino por las mal trechas carreteras (don Hermógenes Rodríguez QEPD) manejaba un pickup toyota todo terreno de la finca paxán y lo llevó hasta cerca de Godínez, de allí a paso ligero llegó ya entrada la tarde hasta Santa Cruz Balanyá, todo era desolación, destrucción y muerte (según nos contó después), tristemente afrontamos la perdida de un muchachito muy querido; mi primo Víctor Eddy Alvarado Hernández, quien quedó bajo los escombros de las paredes de su casa.
Hoy después de 40 años de esa trágica mañana, recuerdo con cariño a mis tíos Jaime y Rosita, a mi primo fallecido Victor Eddy que ya se encuentran reunidos ante dios, pero también a mis otros primos: Jeaneth, Giovanni y Rosita que vivieron tan duros momentos, pero que hoy honran dignamente a ellos… Los seres queridos que partieron y de igual manera a todos aquellos que de una u otra manera fueron afectados por el tremendo terremoto del 04 de febrero del año 1976.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s